Carta al Presidente de los Consejos de Estado y
de Ministros
de la República de Cuba y al Presidente de la Asamblea Nacional del Poder
Popular, sobre la propuesta de creación de una Cámara Conjunta de
Representantes
La Habana, 7 de junio de 1998.
Sr. Fidel Castro Ruz
Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros
de la República de Cuba.
Sr. Ricardo Alarcón de Quesada
Presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular.
Señores presidentes:
Los firmantes de la presente ponemos a su
consideración la propuesta que acompaña a ésta para la creación de una
Cámara Conjunta de Representantes donde participen, de una parte,
representantes de la oposición pacífica cubana radicados tanto dentro como
fuera de nuestra patria, junto a representantes de la sociedad civil cubana y,
de la otra, representantes del gobierno, el Partido Comunista y la Asamblea
Nacional del Poder Popular.
Esta cámara crearía un espacio de diálogo
respetuoso entre el gobierno, la oposición pacífica y la sociedad civil, donde
se analizarían proposiciones de orden político, económico y social que
incidirían en la renovación y el desarrollo de nuestro país y en la vida de
todos y cada uno de los cubanos.
Nunca como en el presente, han estado las
miradas de los hombres de buena voluntad del mundo puestas sobre Cuba en espera
de una señal que los motive a colaborar con el pueblo cubano en la
reconstrucción nacional y el mejoramiento de la vida de la persona humana.
Cuba no podrá abrirse al mundo realmente, ni el
mundo a Cuba si, en primer lugar, el gobierno no se abre a todos los cubanos
honrados en la búsqueda del consenso nacional y la unidad verdadera a partir de
la diversidad.
Nuestra nación no puede seguir postergando la
consecución de la justicia social y la libertad en la responsabilidad para
todos sus ciudadanos por actitudes y conductas, tanto de gobiernos extranjeros
como de personas, o grupos de personas, que no respetan el derecho y el deber de
los cubanos a ser los protagonistas de su propia historia personal y nacional.
Para que este derecho pueda ser ejercido por
todos sin discriminaciones de ningún género - salvo las que emanan de la
condición del respeto irrestricto a la soberanía nacional - es que presentamos
esta proposición.
Respetuosamente,
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